Control oftalmológico en niños

El control oftalmológico es un elemento muy importante del cuidado de la salud de los niños. Conocer cuándo y cómo debe realizarse es fundamental para asegurarnos un control correcto y eficiente.


Prevenir siempre es la clave. Y en oftalmología anticiparse es fundamental para mantener la salud ocular. Los cuidados y controles oftalmológicos deben comenzar desde los primeros momentos de la vida y acompañar el crecimiento de los niños.

“En el caso de los niños, el desarrollo de la visión se produce a medida que crecen y aprenden a ver, y depende de múltiples factores: que la imagen sea nítida, que tengan una visión similar entre ambos ojos y un alineamiento ocular preciso, y que accedan a un diagnóstico oportuno y a un tratamiento a tiempo, si fuera necesario.

Si esto no sucede, el riesgo de perder la capacidad de tener una buena visión, y que se generen secuelas permanentes es alto”, asegura la Dra. Adriana Borelli, quien además de su labor como oftalmóloga desarrolla tareas de investigación junto a los Dres. Rafael Iribarren y Leonardo Fernández Irigaray en la secretaria de Salud de Bahía blanca y la Universidad Nacional del Sur.

“Según la recomendación de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil, los controles deben realizarse:

control oftalmologico

  • Al nacer nacido (por ley, todos los niños deben tener un estudio de reflejo rojo antes de la semana de nacidos)
  • A los 6 meses
  • Al 1 año
  • A los 3 años
  • A los 5 años
  • Cada 2 años

La detección precoz permitirá una rehabilitación y un correcto tratamiento de diferentes patologías oculares, desviaciones y problemas refractivos como la miopía, astigmatismo e hipermetropía. Evitando la ambliopía, conocida como ojo vago, que es la causa más común de discapacidad visual en niños y jóvenes”, agrega la Dra. Borelli.

El comienzo de clases siempre es un buen momento para realizar estos controles. Especialmente al principio de los ciclos primario y secundario.

“Un tema importante y que junto a muchos colegas vemos con preocupación es que, en la Provincia de Buenos Aires, tanto los controles oftalmológicos como los otorrinolaringológicos, desaparecieron de la libreta sanitaria. La ley, que es la 10.108, no cambió, pero los controles no están y creo que sería importante que los vuelvan a incluir”, cuenta la Dra. Borelli.

Prevenir siempre es una buena idea

control oftalmológicoLa importancia del control oftalmológico radica, sobre todo, en la detección precoz de alteraciones visuales.

“Una de las principales causas de discapacidad visual son los errores refractivos no corregidos que representan el 46% de estas causales” – afirma la Dra. Adriana Borelli.

Muchas veces, este tipo de afecciones se solucionan con un anteojo usado a tiempo, de ahí la importancia del control oftalmológico. Se trata de una solución simple para evitar problemas que pueden volverse mucho más complejos.

Los errores de refracción son problemas de visión que se producen cuando la forma del ojo no le permite enfocar bien. Algunos de ellos son:

  • Miopía o corto de vista: Visión clara de cerca, pero borrosa a distancia
  • Hipermetropía o hiperopía: Visión clara a distancia, pero borrosa de cerca
  • Presbicia: Incapacidad para enfocar de cerca resultado del envejecimiento
  • Astigmatismo: Problemas de enfoque causados por la córnea

Además de la importancia que esto tiene para la salud ocular de los niños, también influye en su desempeño escolar y social.

Los tratamientos que puedan ser necesarios, realizados a edades más tempranas mostrarán sus resultados en adultos con mejores capacidades visuales.

El examen visual completo

  • Un examen visual completo incluye:
  • La determinación de la agudeza visual cercana y lejana, de cada ojo por separado y binocularmente
  • La visión de los colores
  • La alineación ocular
  • Los movimientos oculares
  • La capacidad de lectura, importante para la detección temprana de la dislexia
  • La visión periférica
  • El examen de las estructuras anteriores del ojo (biomicroscopía) y de las posteriores (fondo de ojos con pupila dilatada).
  • Además, en pacientes con síntomas de cansancio visual o dificultades visuales, es necesario realizar la medición del enfoque de cada ojo.
  • Si hubiera alteraciones en alguna de estas pruebas, es posible que el profesional pida otros estudios complementarios del control oftalmológico anual.
No solo se trata de ver bien

A veces los padres creen que es suficiente con comprobar que los niños no tengan dificultades aparentes en la visión, y por eso no realizan el control oftalmológico.

Sin embargo, no tienen en cuenta algunas alteraciones que como la visión de un solo ojo que compensa al otro. Si no se restaura rápidamente el enfoque y la capacidad de ver del ojo desenfocado, se corre el riesgo de que este quede como un “ojo vago o perezoso”, con ambliopía.

Otro caso típico es el de los niños miopes, que ven perfectamente de cerca, pero no de lejos.

“Hay señales a las que se debe prestar atención – afirma la Dra. Borelli –, las que deben encender las alarmas son:

  • Ojos rojos, cambio de color.
  • Refregarse los ojos.
  • Intolerancia a las luces fuertes
  • Fracaso escolar
  • Acercarse al pizarrón o a la televisión
  • Familiares con problemas visuales”.
Más allá del control oftalmológico

Los controles son sumamente importantes, pero no son todo. Es necesario tener hábitos saludables que funcionan como verdaderas medidas preventivas en el cuidado de la salud ocular.

“Las medidas preventivas para una buena función visual son:

  • Llevar una dieta y alimentación equilibrada que incluya vitaminas A, C y E
  • Realizar actividad al aire libre, al menos dos horas al día
  • Contar con iluminación adecuada al leer, luz indirecta
  • Evitar leer o mirar TV con poca iluminación
  • Preferir siempre la luz natural
  • Establecer una distancia adecuada a libros o pantallas: 30 a 40 cm aproximadamente.
  • Realizar descansos para evitar la fatiga visual informática y progresión de la miopía. Seguir la regla 20/20/20: cada 20 minutos de trabajo, hacer descansos de 20 segundos, mirando 6 metros (20 pies).

Estos hábitos, sumados a los controles oftalmológicos, ayudan a preservar la salud visual”, destaca la Dra. Borelli.

Con un correcto cuidado y los controles necesarios, los niños podrán proteger su salud visual y prevenir posibles problemas y evitar complicaciones.