Patagonia Atlántica, una región para descubrir

Patagonia Atlántica

Playas, fauna y paisajes en la Patagonia Atlántica, una región que tiene mucho para ofrecer y disfrutar.


Fotos: Turismo Viedma y Caro Cazes

Decir Patagonia es pensar en cerros, bosques, lagos, arroyitos, cascadas y picos nevados. Sin embargo, cruzando la región de oeste a este, nos encontramos con otro paisaje tan mágico y atrapante como el andino, pero con otros protagonistas: las playas, caletas y acantilados de la Patagonia Atlántica.

Un mar de un azul cautivante, costas que parecen dibujadas, playas inmensas, grutas y reservas de animales marinos únicas en el mundo son las ofertas de la Patagonia Atlántica, una región tan poco promocionada como maravillosa.

Cruzando el Río Colorado hacia el sur, habremos entrado a la Patagonia. Sobre el mar, desde las cercanías de la ciudad de Viedma, la Patagonia Atlántica nos da la bienvenida con sus primeras playas.

“Es un lugar que hoy en día no es tan conocido, pero las maravillas naturales e históricas que ofrece hacen que cada visitante quiera volver.

La zona espera con sus playas inmensas, muchas de ellas en estado natural donde la naturaleza es protagonista. Es la otra cara de la Patagonia, que no sólo es nieve y montaña”, nos cuentan Tannia Arcos y Hernán Maturi que este año crearon Patagonia Atlántica un emprendimiento turístico para promocionar la zona.

Río Negro, de Viedma hacia el mar

“Las ciudades de Viedma y Carmen de Patagones son la puerta de entrada a la Patagonia y un buen punto de inicio. El aeropuerto de Viedma se encuentra solo a 1 hora de avión de Buenos Aires y por vía terrestre, el acceso por la RN 3 es muy directo. A ambas márgenes del Río Negro conviven estas dos ciudades, como si fueran una sola. El agua que las separa y los puentes y la historia que las unen le dan un atractivo visual que recuerda algunas ciudades europeas”, nos cuentan Tannia y Hernán.

Hasta hace pocos años, la estrella turística de la zona era el balneario Las Grutas con sus aguas más cálidas para el promedio de la región, pero poco a poco los visitantes han comenzado a explorar otras zonas.

Desde la capital de la provincia y hasta el Puerto San Antonio Este, la Ruta Provincial Nº 1, conocida como la ruta de los acantilados o Camino de la Costa, recorre 210 km de incomparable belleza.

Además, durante la travesía, podremos encontrar especies de la fauna patagónica, como choiques (ñandúes patagónicos), guanacos, martinetas, perdices y maras (liebres patagónicas), entre otras.

Patagonia atlántica

En la costa del Atlántico, donde el Río Negro se encuentra con el mar, el Balneario El Cóndor es una villa balnearia con infraestructura turística. “Este es un lugar con una historia naviera muy rica, con barcos encallados que hubo en el lugar. Además, aquí se encuentra la colonia de loros barranqueros más grande del mundo, con una población aproximada de 170 mil ejemplares. También podemos encontrar restos fósiles que los guías tienen identificados. Es ideal para practicar diferentes actividades acuáticas como el kitesurf o el surf”, dicen los dueños de Patagonia Atlántica cuya empresa madre, Izaba Viajes, tiene su sede en Bahía Blanca.

Unos 30 km más al sur nos encontramos con la playa de La Lobería. Un dato curioso: se puede acceder a la playa, por una escalinata o un cablecarril con carrito.

“Con la bajamar las restingas (diques con formas irregulares) se transforman en piletones naturales. En ciertas épocas se pueden ver lobos marinos a pocos metros de la playa. A un kilómetro caminando por la playa, se encuentra el famoso Anfiteatro, un lugar donde muchos aseguran encontrar concentración energética y manifestaciones paranormales.”

En La Lobería termina el asfalto, pero continúan los paisajes y playas. “Siguiendo unos 3km, por la Ruta de la Costa, llegamos a Punta Bermeja, aquí se encuentra la reserva provincial del mismo nombre, considerada la colonia más grande de Sudamérica de lobos marinos de un pelo. Alberga alrededor de 4.000 individuos permanentes y en diferentes épocas llegan hasta 7000 ejemplares. También se pueden ver toninas overas, orcas, delfines y, ocasionalmente, ballenas francas”, siguen contando nuestros guías.

Volviendo a conducir por la ruta 1. Aparecen Bahía Rosas y Bajada Echandi.
“Son lugares ideales para la pesca de tiburón, corvina, pejerrey, róbalo, etc. desde la playa por la profundidad de sus aguas a pocos metros de la costa”

Poco después, descubrimos Bahía Creek, un pueblo de ensueño con playas amplias entre dunas y acantilados. Es un indescriptible lugar para quienes disfrutan bañándose en el mar. Después de 90 km de ripio y desierto, la pequeña villa con muy pocas casas y el club de pescadores, nos hacen pensar que llegamos a un oasis. Cuentan que, según numerosas investigaciones, habrían restos de un submarino enterrado en la arena, tras un desembarco nazi luego de la Segunda Guerra Mundial.

Algunos kilómetros adelante, el camino vuelve al nivel del mar entre grandes médanos y dunas para llegar a Caleta de los Loros, una Reserva Natural Provincial. Nuestro recorrido se acerca al final con Punta Mejillón, popularmente conocida como Pozo Salado. Es una playa de arenas finas y aguas cristalinas, que lleva este nombre por la abundancia de este molusco.

Aún nos queda la zona de conchillas, con varios kilómetros de playas blancas, agua cálida y transparente. Por último, concluimos en San Antonio Este, un puerto natural de aguas profundas desde el que se exporta la producción agrícola-ganadera de la zona.

“Para quienes lleguen en pareja o en plan descanso, lo ideal es Bahía Creek, Punta Verde y Las Conchillas que son playas paradisíacas, inmensas y solitarias.


Para familias Las Grutas o El Cóndor son playas hermosas con todos los servicios, ofertas gastronómicas y tours de diferentes tipos”, recomiendan Tannia y Hernán desde @PatagoniaAtlántica.


Las Tierras de la Península

De cara al golfo Nuevo nos encontramos con Puerto Madryn, sus excelentes servicios y sus incomparables paisajes. Desde allí se puede visitar toda la Península de Valdez. Muy cerca, Puerto Pirámides recibe turistas de todo el mundo para vivir una experiencia única: el avistaje de la ballena franca austral, especialmente en septiembre.

Patagonia atlánticaTambién en la zona costera se puede descubrir la tonina overa en la hermosa Playa Unión vecina a Rawson y a Trelew donde se puede visitar el Museo Paleontológico Egidio Feruglio y luego ir a tomar el té a Gaiman, una colonia galesa que no ha perdido ninguna de sus tradiciones. Siguiendo por la RN 3 hacia el sur se encuentra Punta Tombo con sus pingüinos y Cabo Dos Bahías con sus guanacos.

Rawson, la capital provincial, también merece una visita. Moderna, con una amplia cartelera turística natural, una intensa vida nocturna y excelente nivel de servicios.

Está rodeada por magníficas playas. La más destacada es Playa Unión.
Un poco más al sur, Bahía Bustamante despliega su gran belleza al norte del Golfo San Jorge. Sus aguas azules son un paraíso patagónico. Es el único pueblo alguero del mundo y nos permite ver gran variedad de fauna. Turismo Rural. Trekking, mountain bike y cabalgatas completan la oferta.

En el punto intermedio entre Rawson y Comodoro Rivadavia, nos encontramos con Camarones, una belleza poco conocida de la Patagonia.

La bahía famosa por la coloración azul de sus aguas da nombre a este pequeño y romántico asentamiento poblacional.

Comodoro Rivadavia es un enclave patagónico, curtido por el viento, amparado por el cerro Chenque. A 15 km, Rada Tilly es un balcón al golfo de San Jorge y ofrece 2,5 km de playas de arena y aguas turquesas y cristalinas; dos mesetas la custodian, una por el norte y la otra en el sur.

El sur del sur

La costa atlántica santacruceña es el escenario donde se ubican varias ciudades con sus puertos. Golfos de playas arenosas o piedras de mil colores se entrelazan con acantilados que miran al mar desde lo alto. Aves y mamíferos marinos forman sus colonias en distintos momentos del año y son parte del paisaje tanto como el inmenso mar azul.

Caleta Olivia, Puerto Deseado, Puerto San Julián, Puerto Santa Cruz y Río Gallegos son las ciudades referentes de este litoral atlántico.

Una visita altamente recomendable es la excursión clásica en el interior de la Ría Deseado, una navegación que se caracteriza por sus avistajes espectaculares de una variada fauna marina como los cormoranes grises y roqueros, los gaviotines y los lobos marinos para nombrar algunos.

En la Isla de los Pájaros se puede visitar una colonia de Pingüino de Magallanes que convive con otras especies de aves como los ostreros, gaviotas, biguáes entre otros. La experiencia es única por la belleza del paisaje y por la cercanía de los encantadores animales.

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Si la marea lo permite, es posible navegar por el interior de cañadones de pórfiros rojizos del período jurásico y en muchas ocasiones ser acompañados por las toninas overas. También se puede visitar el puerto local y el sitio Swift, donde yace hundida la Corbeta HMS Swift desde 1770.