San Nicolás de Los Arroyos, belleza a orillas del Paraná

San Nicolás

Historia, naturaleza y religiosidad se dan cita en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos que nos espera para recorrer sus calles y conocer sus encantos.


Fotos: Turismo San Nicolás

 

En 1748, a orillas del Paraná rodeada por un paisaje de barrancas, bañados e islas Rafael de Aguiar y Juana Paulina Ugarte fundaron San Nicolás de los Arroyos en estas tierras que heredaron de su familia.

Su nombre nació de la devoción de Aguiar por el San Nicolás de Bari y por su asiento geográfico antiguo “Pago de los Arroyos”.

La ciudad tuvo un rol protagónico en momentos históricos importantes de nuestro país. El 2 de marzo de 1811, las aguas del río fueron el escenario del primer combate naval argentino. En luchas posteriores, la población fue protagonista, tanto que el 23 noviembre de 1819 el Congreso General Constituyente reunido en Buenos Aires la declaró ciudad.

Después de la fundamental batalla de Caseros, la ciudad fue la locación de un hecho histórico fundacional: el 31 de mayo de 1852 allí se firmó el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos que sentó las bases del Congreso Constituyente en el que se delineó la Constitución Nacional.
San Nicolás fue también la cuna de la Argentina exportadora de carnes. En 1882 el industrial Eugenio Terrassón fundó el frigorífico “La Elisa”, primero de nuestro país y de Sudamérica. Desde ese frigorífico se hizo el primer envío de carnes congeladas a Europa.

 

Una ciudad llena de encantos

San Nicolás tiene una ubicación privilegiada, acompañada por el río Paraná y cerca de grandes centros urbanos: a 230 kilómetros de Buenos Aires y 70 de Rosario.

“Una de las ventajas de vivir en San Nicolás –nos cuenta el Dr. Manuel E. Brogliatti, presidente del Círculo Médico de San Nicolás– es que estamos cerca de grandes ciudades, pero con menos problemas de los propios de un centro urbano más importante. Acá los chicos se crían en un ambiente más sano, propio de una ciudad más chica, pueden desplazarse solos para ir a la escuela, el club o la plaza con tranquilidad”.

Quienes visiten San Nicolás tendrán mucho para ver, la ciudad ofrece desde amplios espacios para disfrutar la naturaleza, hasta museos y monumentos urbanos.

 

El Dr. Brogliatti, nos oficia de guía local y sugiere varios puntos e interés en la ciudad:

Molino de Santa Clar

Se trata de un molino harinero del francés León Bossus ubicado a la vera del Arroyo del Medio cercano a las vías del ferrocarril. Hoy quedan allí sus escombros y un balneario inaugurado hace un par de años.

 Iglesia Barrio SOMISA

En el barrio SOMISA construido por la empresa estatal siderúrgica en los ´50, se encuentra la única Iglesia Católica del país que no tiene imagen sino la representación del Espíritu Santo.
Es arquitectónicamente fascinante con una estructura de acero y vidrio de colores que juegan con la trayectoria del sol que ilumina la parte de atrás del altar simulando “la presencia del espíritu santo”.

Cine Teatro La Emilia

Este enorme cine teatro de estilo racionalista es digno de verse. Tiene capacidad para unas 800 personas y su hall es ideal para la realización de eventos.

Y los clásicos de las guías:
Parque Libertador General Don José de San Martín

Este parque fue inaugurado en 1979, ocupa cuatro cuadras por una y alberga la estatua ecuestre del padre de la patria, una casa donde funciona la Asociación Cultural Sanmartiniana, y un busto del coronel José Félix Bogado.

Eco Parque San Nicolás

San Nicolás de los Arroyos

El parque cuenta con cartelería de interpretación para aprender sobre el entorno del parque, conocer historias y leyendas de algunas de las especies nativas que hacen único a este lugar.

Además, ofrece actividades para compartir con familia o amigos. Y también es posible alquilar bicicletas, tablas de SUP y kayaks.

Balneario municipal

Se ubica dentro del Parque Regional y tiene 4 hectáreas. En el extremo norte del Paseo Costanero, el Balneario fue inaugurado en 1993 y ofrece un espejo de agua, lugar para acampar, cancha de voley, restaurante, sanitarios, parrillas, quinchos, mesas y bancos y playa de estacionamiento.

Paseo costanero

El río, la barranca y la vista de la ciudad acompañan este paseo que recorre la Rotonda de los Pescadores, la Plazoleta, el Monumento al Veterano de Guerra y Caídos en Malvinas, restos de la edificación que perteneció a la ex compañía de Aguas Corrientes y un mural del artista local Luis Gramet. Para terminar en el Parque Regional Forestal y Botánico “Rafael de Aguiar”.

Museos

San Nicolás tiene una buena oferta de Museos, entre ellos el Museo Casa del Acuerdo y el Museo, el Museo de Ciencias naturales»Rvdo. P. Antonio Scasso» y el MICC (Museo internacional de Cerámica Contemporánea)

Bares Notables

Son los bares más representativos de la ciudad. Muchos fueron reconocidos por su permanencia en el tiempo, por estar vinculados a la historia de la gente, por haber contribuido a hechos culturales e históricos, por su diseño arquitectónico, etc. Son seis: Bar el Ángel, Bar el Café, Bar Augustus, Bar Pancho, Bar del Teatro y Bar Citex.

La ciudad que eligió la virgen

Según la historia oficial de la Iglesia Católica, la primera aparición de la Virgen María se fue el 25 de septiembre de 1983.  La Virgen se le presentó a Gladys Quiroga de Motta, una vecina de San Nicolás.

Gladys tuvo diferentes visiones, en una de ellas, la Virgen aseguró “No estoy donde debo estar, quiero estar a orillas del Paraná”. La municipalidad entonces donó los terrenos conocidos como «el campito» para la construcción del santuario.

Las descripciones que Gladys hacía de la Virgen que se le presentaba no coincidían con ninguna de las de la ciudad, pero el 27 de noviembre fue a la iglesia y el cura recordó que en campanario había desde hacía años una imagen antigua y muy deteriorada de la Virgen del Rosario. «Esta es la imagen, es ella», aseguró la mujer. Esa imagen deteriorada y arrumbada en el campanario había sido una donación hecha por el Vaticano y había sido bendecida por el papa León XII, cuando en 1884 fue inaugurado el templo parroquial de San Nicolás de Bari.

El santuario puede recibir a más de nueve mil personas, en el exterior hay terrazas y explanadas que se usan para realizar celebraciones al aire libre.

La cúpula tiene 24 metros de diámetro y 64 gajos cubiertos con placas de cobre que se ven desde distintos puntos de la ciudad.

Cada 25 de setiembre San Nicolás recibe miles de peregrinos y fieles que rinden homenaje a la imagen de Nuestra Señora del Rosario.

Otros acontecimientos religiosos también atraen fieles a la ciudad, se trata de distintas celebraciones y festividades como las Fiestas Patronales de San Nicolás de Bari, Jesús Misericordioso, San Cayetano, etc.

Pasado vitivinícola

Un dato poco conocido es que San Nicolás fue una ciudad vitivinícola. En 1957, un total de 55 bodegas produjeron más de 11 millones de litros de vino provenientes de viñedos de 403 productores que plantaban unas 1.200 has.
Todo empezó en 1886 cuando el genovés Carlos Cámpora consiguió una variedad de uvas que se adaptaba al clima y el suelo pampeano para seguir la tradición de su familia con los vinos.

Los viñedos ocupaban un pequeño espacio en su quinta, pero con la llegada de más italianos, franceses y españoles los viñedos fueron creciendo y la producción de vino excedía el consumo familiar. Alcanzaba para abastecer todo el norte rural de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe.
Los bodegueros debieron enfrentarse al clima húmedo, al suelo con bajo drenaje, el granizo, las heladas, el exceso de lluvias y la baja concentración de azúcar en la uva. Aun así, la producción de vinos fue próspera en sus tres primeras décadas.
En los 60 con la industrialización de San Nicolás se establecieron importantes empresas nacionales como SOMISA, Super Usina y talleres satélites que atrajeron una inmigración de provincianos; en pocos años la población se duplicó.
Muchos bodegueros fueron convencidos de vender sus tierras para crear barrios. Algunos decididos a no abandonar las bodegas pasaron los años 70 y los más tesoneros llegaron a vender el vino casa por casa hasta la década del 80. La última vendimia se realizó en 1986, cuando la familia Gaio cerró su bodega.