El artículo analiza el uso racional de los fármacos como un componente esencial de la buena práctica clínica y plantea la deprescripción como una estrategia de prevención cuaternaria. Parte de una paradoja contemporánea, aunque existen más medicamentos eficaces y seguros que nunca, también han aumentado los daños asociados a su uso excesivo, inadecuado o poco reflexivo. El envejecimiento poblacional, la cronicidad de las enfermedades, la presión asistencial y la gran disponibilidad de tratamientos favorecen la polifarmacia y la prescripción inapropiada.
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