Los medicamentos usados para el tratamiento de las personas y los animales vuelven al medio ambiente una vez eliminados del organismo luego de su metabolización. Esto puede conllevar consecuencias no deseadas de la contaminación ambiental, como ha sido documentado a lo largo de las últimas décadas encontrándose vestigios de fármacos en ríos y otras fuentes de agua y desencadenado en ocasiones efectos tóxicos en algunas especies de animales como peces y aves.
Un estudio científico reciente midió la presencia de algunos medicamentos muy utilizados en las aguas de arroyos y ríos que drenan la región de Buenos Aires y su conurbano, encontrando, entre otros fármacos, rastros de analgésicos como paracetamol e ibuprofeno, antihipertensivos como enalapril y atenolol, el antidiabético metformina, el antiepiléptico carbamazepina y sildenafil, el principio activo del Viagra®. Incluso en las zonas que realizan el tratamiento de las aguas residuales no se llegan a eliminar estas sustancias, que de este modo se acumulan en el ambiente.
Otra de las fuentes posibles de contaminación ya no son los desechos naturales, sino los medicamentos vencidos o sobrantes en los hogares. Cuando las personas limpian sus botiquines y desechan los fármacos, generalmente lo hacen sin contar con una guía adecuada de cómo obrar.
Por otra parte, al guardar medicamentos sobrantes o vencidos en el hogar se corre el riesgo de que accidentalmente los ingiera un niño o una mascota, o de que sean usados por una persona a la que no se le indicó, sin evaluación del profesional. Por este motivo, la recomendación es eliminar los medicamentos vencidos o no utilizados de sus hogares lo más rápidamente posible, para reducir las probabilidades de que otras personas tomen accidentalmente o utilicen indebidamente el medicamento que ya no es necesario, además de contribuir a reducir la cantidad de fármacos que ingresan al medio ambiente.
En distintos países existen sistemas organizados para desechar medicamentos vencidos, respaldados por leyes que los consideran residuos peligrosos. En España y México, por ejemplo, la industria farmacéutica financia programas que permiten a la población llevar los medicamentos en desuso a las farmacias para su eliminación segura.
En nuestro país han existido y existen experiencias puntuales de recolección de medicamentos en las farmacias a nivel municipal o provincial, con normas locales que establecen la responsabilidad y los métodos a usar para su tratamiento final. Se han presentado proyectos de ley nacional específicos para este tema, el último de los cuales data del año pasado.
En términos ideales, la devolución de medicamentos en puntos de recolección, a través de la sanción de una ley nacional sería la situación más adecuada, ya que toda la cadena del medicamento contribuiría a recolectar los productos desechados o en desuso para su eliminación segura.
Ahora bien, ¿qué puedo hacer en el mientras tanto, si mi localidad no tiene previsto un sistema de recolección o devolución de medicamentos?
Cuando no haya puntos de devolución disponibles en su localidad, pueden tirarse a la basura, pero bajo determinadas condiciones:
– Sacar el medicamento de su envase y mezclarlo con otros desechos que lo vuelvan no reutilizable (por ejemplo, alimentos, borra de café, yerba mate, arena para gatos, tierra o aserrín).
– Colocar la mezcla en una bolsa de plástico o en un envase bien tapado, que no permita filtraciones (por ejemplo una lata vacía) y tirarlo a la basura.
– No descartar el medicamento en conjunto con su prospecto, ni con ninguna información sobre el producto.
– Asegurarse que en el envase no hayan quedado visibles datos del medicamento, por ejemplo, quitar la etiqueta o pintarla con marcador.
– Antes de desechar agujas, jeringas y cualquier elemento punzante o cortante, guardarlas en un envase rígido y depositarlo en la bolsa o contenedor de basura no reciclable.
– Las bolsas isotérmicas para transporte de la insulina se pueden desechar en el contenedor de basura, al igual que las tiras reactivas, apósitos y gasas.
– No es recomendable acumular en el hogar restos de medicamentos. Lo más indicado es revisar y retirar periódicamente los medicamentos sobrantes, los vencidos, aquellos que no tengan el embalaje original ni prospecto -lo que puede dar lugar a confusiones y a uso incorrecto.
La comunidad toda, debe involucrarse en el tema, para mitigar las consecuencias del impacto ambiental y ser responsables a la hora de desechar los residuos o excedentes de medicamentos en los domicilios. Una ley nacional o provincial sin duda significaría un aporte inestimable en ese sentido, poniéndonos a la altura de otras iniciativas internacionales para el cuidado ambiental.





